Marta en Londres: Conversaciones con Británicos

Spanish girl posing next to the Grange Hill Tube stop in LondonMarta nos cuenta sus divertidas experiencias en Londres tras mudarse desde su querida Galicia. 

Cuando llegué a Inglaterra (esta vez sí, para quedarme) comprendí que el inglés como idioma encierra en sí una estrecha relación con cinco elementos: Cortesía, alusión al té de las cinco, referencias a “The weather” y sarcasmo, mucho sarcasmo. Es por ello, que cuando digo que aterricé en Londres- junto a sus musicales, museos y miles de mercadillos de ropa y objetos vintage- lo hice también sobre el idioma. Si bien conocía la gramática a la que mi primer profesor de inglés, Don Vicente, me introdujo cuando tenía 12 años, lo cierto es que fueron los británicos, los de carne y hueso (Sí, a veces difíciles de encontrar en esta ciudad), quienes desnudaron ante mí el idioma de Shakespeare.

Al principio de la aventura este tipo de conversaciones no abundan, ya que no sé por qué extraña razón los españoles nos encontramos unos a otros… Sin embargo, poco a poco los ingleses van llegando y cuando lo hacen, ¡merece la pena coger papel y lápiz al llegar a casa!

El Yes please, no thanks

Spanish girl Marta on Carnaby streetSpanish girl Marta on Carnaby street
Marta on Carnaby Street, London

Me lo habían dicho millones de veces en las clases de inglés en España y seguramente por eso siempre lo olvidaba.  En esta isla la gente es híper educada, así que el estilo español, simplemente no vale. Pues bien, a continuación os dejo un ejemplo real de cómo esta mágica combinación de palabras puede dejarte sin un café:

Un día fui a dar una clase particular a una casa. Mi alumna, una mujer de unos 50 años, me preguntó el primer día si deseaba tomar un café o un té. Mi respuesta fue: Yes, thanks. La clase ya estaba muy avanzada y mi café seguía sin aparecer hasta que Rose volvió con otro té y me preguntó de nuevo si quería algo. Yo, algo confusa le dije que sí lo había aceptado antes, así que ella me dijo que creyó escuchar no, thanks. En ese momento me acordé del Yes, please y del no thanks. A día de hoy no hay día que no lo use…

Clima e ironía

Desde siempre he odiado los ascensores, por esa sencilla razón de que parece que el silencio en ellos está prohibido. También tengo una experiencia con conversaciones en ascensores de Londres y curiosamente es más positiva que la vivida hasta entonces en España. ¿La razón? En los ascensores londinenses se aprende inglés y en los españoles se odia más a tus vecinos.  En cualquier caso, durante un tiempo di clases de español a ejecutivos de la City (ese es otro post) y he de decir que al igual que ellos aprendían mi lengua (o eso espero) yo también mejoraba mi inglés.

En una de estas clases tenía que subir en ascensor  nueve pisos con mi alumno, un ejecutivo de banca al que por lo visto le encantaba hablar del tiempo. Así que cada semana la conversación comenzaba con un “Lovely…day..isn´t” o “Gorgeous..day” y otros tantos adjetivos que poco a poco fui incorporando a mi vocabulario cotidiano. Si algo aprendí, además de que en los ascensores de este país el silencio también está prohibido, es que a los británicos les encanta poner adjetivos a las cosas, y de que el tiempo, afortunadamente, es para ellos una inspiración de risa y sarcasmo.

Cup of tea and rain

No sin mi té. Que a los ingleses les encantaba el té, era algo que ya sospechaba desde hacía tiempo, sin embargo nunca imaginé que tal bebida nacional pudiese llevarse al propio idioma a la hora de decir lo que nosotros entendemos como “No es santo de mi devoción”. En uno de mis viajes el año pasado entre Santiago y Londres mantuve una conversación en el avión con un gentleman inglés. En un punto de la conversación me dijo: “Chocolates are not my cup of tea”. Vaya, pensé, ¡Qué forma más sutil de expresarlo! Nunca había escuchado tal expresión pero una vez más entendí que un té es lo más para un nativo, así que si algo no es tu té, definitivamente no te apasiona… La moraleja del cuento es que un británico siempre evita hablar en forma negativa y por supuesto, que no vale mug o glass… ¡Cup of tea forever and ever!

Londres a día de hoy no deja de sorprenderme. Lo genial de vivir en un país extranjero es que cualquier situación en el metro, en el supermercado o en el ascensor es una clase gratis…

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