Marta en Londres: España vs Londres

Vistas al Támesis LondresAcabo de llegar a Londres después de cinco días de vacaciones en Ourense.  Mi última visita a  tierras gallegas había sido en Navidades, así que siendo sinceros… ¡Me hacía falta un vuelo a la península! En cualquier caso, debido a la distancia y al tiempo vivido sin pisar España comencé a reflexionar en el avión de vuelta a la isla- en el de ida sólo pude soñar gracias a los tempestivos horarios de Ryanair- acerca de esas cosas que hacen que mi vida sea diferente al otro lado de Europa. Así que me puse a pensar en el coste de vida, en la comida- en Londres constaté que la ausencia de ciertos tipos de alimentos pueden cambiar tu carácter-, en las horas de luz o en los maravillosos inventos como las persianas, cuyo valor jamás pensé tener que valorar.

Cosas de España que echo de menos

Jamón serranoLa comida es y será toda la vida el talón de Aquiles de un español en el extranjero. No importa su origen dentro del territorio ibérico, a los “Spanish” nos duele estar lejos de nuestra comida (tan sencilla y tan barata) y lo que es peor, nos duele ver los precios de esos mismos productos en el supermercado.

Las persianas. Cualquiera que haya estado en Inglaterra aunque tan sólo fuese en una habitación de hotel, lo entenderá. En este país lo más parecido a las persianas es una especie de estores, los cuales a las 7 y media de la mañana dejan pasar la luz sustituyendo el sonido del despertador. “La parte buena” es que madrugas más, con lo cual, aprovechas más el día…

El transporte público y privado barato. No insinúo que en Madrid y Barcelona los taxis sean baratos, simplemente que en Londres son prohibitivos (Algún día me permití un viaje en black cab, casi siempre fuera de horario de metro e in the middle of nowhere) Por otro lado, el metro, transporte vital de Londres, es sujeto de grandes quejas por parte de la población británica, a la que desde luego me sumo.

El terraceo español no se compara con ningún otro. Lo que empieza con unas aceitunas se prolonga hasta altas horas de la noche… ¡Eso no tiene precio!

El humor español. A veces los chistes malos de la televisión se echan de menos. Por mucho que sepas inglés, no “sientes” igual el humor. Aunque he de decir que el humor inglés me despierta cierta gracia, seguramente por la gran dosis de ironía y sarcasmo que tanto gusta a los ingleses.

Inglesas con fiebre tricolor

 

Las discusiones sobre política. Quizás sea un poco el síndrome de Estocolmo pero los jóvenes españoles, franceses, italianos y griegos coincidimos en que nos gustan hablar con pasión sobre política e historia. En este sentido, parece que los ingleses son más pasivos.

Cosas por las que me quedaría en Londres –casi- toda mi vida

Londres cuando hace sol. No hay nada como vivir Londres bajo los rayos de sol. En primavera, esta ciudad se convierte literalmente en una postal. Es genial acudir a los parques donde la gente hace verdaderos pic-nics, agotando hasta el último segundo de luz. Al contrario de lo que mucha gente pueda pensar, en Londres no llueve de forma exagerada (vale, soy gallega), de lo que sí diría que padece es de falta de luz solar.

El cosmopolitismo y la tolerancia. Londres es la ciudad del “todo vale”, algo de lo que no todos los lugares pueden presumir. Aquí la libertad grita a los cuatro vientos. Hay que decir que soy de una ciudad muy pequeña, sin embargo creo que si comparo capitales de país Londres sale ventajosa en cuanto a tolerancia. Doblar la esquina aquí es tropezar con una cultura, comunidad o idioma distinto. Y lo más admirable es que todos ellos conviven-o eso parece-.

Los amigos. Los amigos que haces en esta ciudad son para toda la vida, especialmente aquellos que al igual que tú no son de pasaporte británico. (Imagino que el sentimiento será parecido para los que hayan hecho una Erasmus o la mili).

Londres en Navidades. Tal cual como en las películas. Detalles como pasear bajo las luces navideñas de cualquier calle londinense o patinar sobre hielo en Hyde Park hacen que el mundo sea ideal por unos minutos…

La buena educación. Es cierto que a veces los ingleses pueden parecer un tanto falsos, sobre todo para los españoles, para los que tanto “sorry”, “please” y “thanks” puede resultar un tanto exagerado. Sin embargo, estoy segura de que si mis escenas de cortesía vividas en el metro o en cualquier establecimiento de esta isla, las experimentase en escenario español, mi vida lo agradecería.

Y por último… ¿Otra de las mejores cosas de vivir en Londres? Sin duda alguna, el decir que eres española, ya que a dicha afirmación le procederá un “¿Y qué haces aquí?” La respuesta ya es libre pero lo que sí os garantizo es que te sientes un poco superviviente.

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