Marta en Londres: ¿Cambia Nuestra Personalidad en Inglés?

Dos personalidadesEl otro día una compañera de trabajo me dijo que se había dado cuenta de que mis estados en Facebook casi siempre estaban escritos en español. “Bueno”, le dije, “Es que casi todos mis amigos hablan español…”. ¿Y qué es esta red social sino una ventanita al mundo del ego personal de cada uno? En cualquier caso, fue a partir de ese momento que me puse a darle vueltas (otra vez) al asunto de cómo sonamos los que somos de fuera en otro idioma. En mi caso, en inglés. Aunque la pregunta es más bien ¿cómo “somos” cuando nos pasamos al inglés? Detrás de un idioma hay mucho más que signos lingüísticos. También hay una cultura, así como cientos de códigos sociales. No es lo mismo hablar inglés en España que en Inglaterra y cualquiera que haya vivido aquí por un tiempo le sonará un poco la historia.

Ni siquiera se me había pasado por la cabeza dicha cuestión antes de mudarme a Londres. Ahora sin embargo, después de dos años viviendo fuera de mi país lo he llegado a entender: Nos guste o no, aquí ya no somos los mismos.

Etapa 1: Aún no te sientes seguro con tu nivel de inglés
Los primeros meses en Inglaterra para alguien cuyo nivel de inglés aún está un poco flojo son un tanto difíciles. Si eras bastante charlatán en España, aquí te darás contra las paredes, ya que en algún momento te verás en conversaciones en las que por miedo a meter la pata (¿Habré entendido bien?), o el desconocimiento del tema a tratar (por suerte, y a diferencia de nosotros, los ingleses nunca hablan de política) optarás por el modo “silencio + sonrisas”. El verdadero problema no es que tengas que pasar una tarde callado, sino el miedo a que el resto de interlocutores interpreten que eres una persona poco sociable, tímida o peor aún, que no sepas qué ocurre en el mundo. El lado positivo nos dice que seguramente los que estén a tu alrededor sospechen que eres alguien normal y que simplemente aún no te sientes cómodo o cómoda con el idioma.

Etapa 2: Haces lo posible por imitar a los ingleses

Culture shockDespués de asentarte un poco con el idioma, los que nos mudamos a otro país entramos en una segunda etapa: La de observar e imitar. Por supuesto lo último que deseamos es  perder nuestro carácter personal. Lo que intentamos es adaptarnos al entorno y descubrir cómo nuestros valores pueden encajar en esta sociedad nueva para nosotros. Pequeños detalles como el empleo de la palabra “oh!” fueron colándose en mi lenguaje coloquial diario y a día de hoy debo decir que en mi vida pronuncié tantos “oh” como en estos dos últimos años.

El inglés es un idioma que busca la compostura ya que es un reflejo de la propia sociedad, la cual siempre intenta quedar bien con el otro. Un ejemplo exagerado que a los españoles siempre nos saca un poco de quicio es el uso del Yes, please. Es más que frecuente ver cómo un cliente en una cafetería después de esperar durante un rato su turno, finalmente pida enfadado su café con una sonrisa pronunciando las palabras mágicas: Yes, please. A nosotros nos choca porque en España reaccionaríamos de forma más natural, lo que nos llevaría a decirle al camarero que llevamos mucho tiempo esperando antes que sonreírle y a la vez pensar “Qué lento eres”.

Etapa 3: Te das cuenta de que tu personalidad ya no es la misma
Yo lo llevaba un tiempo sospechando, así que les pregunté a mis amigos españoles de Londres qué opinaban sobre el asunto. Todos coincidieron en que efectivamente llega un día en que tu personalidad no es la misma en español que en inglés. No es que nos hayamos convertido en seres irreconocibles ni nada por el estilo, pero sí es cierto que no nos enfrentamos al día de la manera en que lo haríamos en España. Inconscientemente hemos ido desarrollando otro “yo” en nuestro interior. Sin embargo este “yo” no es tan risueño, es un tanto más tímido y de alguna forma intenta ser un poco más correcto (que no educado). El choque cultural es más que evidente y por muchos años que lleves viviendo en otro país, los códigos sociales que nos han venido dados junto a nuestra lengua materna son inalterables. Todo esto hace que en más de una ocasión optes por evitar comentarios o reacciones que quizás no sean bien interpretadas en una conversación cien por cien “británica”. En todo este asunto todavía tenía una pregunta pendiente, así que hablé con mis amigos y conocidos bilingües de nacimiento (Sí, esos seres odiosos que dominan dos idiomas a la perfección sin haberlos estudiado). Y resulta que ellos también confirmaron “las dos personalidades”. El inglés apuntaba al tono agresivo y el español al tono más relajado…

Por un momento pensé que toda esta historia era un poco triste: Qué difícil no poder ser la que siempre quieres ser…Aunque luego pensé en sus ventajas, como por ejemplo el poder transmitir la verdadera imagen de nuestro país gracias a poder comunicarnos en inglés. De todos modos he de decir que al final el “yo” hispanohablante siempre acaba saliendo. Afortunadamente…

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